El espíritu de lucha, el inconformismo y la inquietud hacen que esta vallisoletana, de corazón gallego, regrese a sus orígenes tras trabajar en diferentes restaurantes de Galicia y España.

En 2020, decide emprender su proyecto de vida en el pueblo balneario que la vio crecer durante los veranos con su abuela Rosa, donde le enseñó la importancia del huerto, su gente y la conservación en torno a los fogones.

El entorno, lo efímero y lo espontáneo marcan el ciclo de su cocina.

Otros proyectos: A Nené Ultramarinos
(San Miguel, 5 Ourense)