«Pertenezco a la cuarta generación de un restaurante inaugurado en 1923. Tenía siete años cuando me quemé elaborando una salsa de tomate con mi abuela Pepucha. La aventura conllevó tres días encamado pero yo tenía claro que quería ser cocinero y mi idilio con los fogones no hacía más que empezar. Es del seo de mi familia. A buena mesa y los grandes cocineros hacían espectaculares las celebraciones en casa. Lo llevamos en la sangre que heredamos de mi bisabuela Jesusa, una persona muy avanzada para su época. Ella es mi referente por su elegancia y su perfeccionismo. Adoraba y mimaba la huerta y la cocina. Me acuerdo como seleccionaba durante una hora las patatas para hacer una buena tortilla. Esa era de aquellas la base de su cocina, junto con los percebes.

En 1995 tomé las riendas de A Gabeira y me marqué un plazo de cinco años para, aplicando mis estudios y habilidades, lo convirtió en un restaurante de referencia en la comarca de Ferrol. No persigo el favor de ña crítica, aunque uno siempre agradece que valoren su trabajo. Cocino para mi ciudad. Aunque sigo las nuevas tendencias, las aplico con cierta mesura, con humildad, con respeto al producto y especialmente al cliente. Podría elaborar platos más arriesgados pero prefiero pisar firme y seguro porque el restaurante también es una empresa que tiene que mantener las familias que trabajan en ella. A Gabeira es mi capricho y mi ilusión, pero mi filosofía es realista.»