Después de trabajar con los mejores y no tan buenos, decide lanzarse a la aventura de culturizar gastronómicamente la comarca ourensana.

«Aquí encontramos el peso de las tierras interiores, el influjo y recreación de los viejos pazos gallegos o casas señoriales… Construcción típica de granito, lujos burgueses y multiestilísticos en el interior, generosos espacios diferenciados, cocina que combina el empaque propio de la despensa zonal y atrevemientos de feliz ensamble y mestizaje…»

En calquier caso, con sabores bien subrayados, que es la apuesta que le gusta hacer al chef Javier González, y que define su estilo.